Por Enrique Sandoval.- A poco más de un año para tener un candidato oficial a las elecciones por la gobernatura del estado de Michoacán, dos corrientes ideológicas han surgido en Morena y comienza a definirse una disputa por el control del partido y la sucesión estatal. Por un lado, el grupo encabezado por Raúl Morón Orozco, considerado uno de los liderazgos con mayor estructura territorial y trayectoria política dentro del movimiento en Michoacán; y por el otro, el proyecto que representa Gladyz Butanda Macías, una funcionaria cercana al actual gobierno estatal y al parecer un buen perfil para esa nueva corriente que dentro del gobierno y la sociedad se ha definido como «Bedollismo» haciendo alusión al actual gobernador, a su ideología y estructura.
Contexto y perfiles políticos
Raúl Morón Orozco es un perfil con buena experiencia y carrera amplia: maestro normalista, exlíder magisterial, senador, exdirigente estatal del PRD, exalcalde de Morelia y excandidato de Morena a la gubernatura en 2021, candidatura que le fue retirada por omisiones en fiscalización de precampaña.
Un político que a ciertas voces, ha impulsado un movimiento social que ha fijado una estructura amplia y fuerte dentro del mismo partido donde milita, eso no se puede negar.

Redes magisteriales, experiencia territorial desde el PRD, presencia en Morelia, conocimiento del estado y una base morenista que lo identifica como aspirante “natural o por historial”.
Gladyz Butanda Macías es un perfil con una imagen fresca e innovadora. Es arquitecta por la UMSNH y actualmente secretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad del gobierno estatal; su trayectoria pública está ligada a orden urbano, movilidad, vivienda, desarrollo territorial y obras estatales que nunca se había visto en el estado. Su posicionamiento rumbo a 2027 se ha construido desde el actual gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla, especialmente con proyectos de movilidad, teleféricos, infraestructura urbana y discurso más liberal que trata de expandirse con un sector de la población clave, los jóvenes.

¿Estructura o Institucionalidad?
La diferencia es clara y central, el Mtro Morón carga con años de trabajo que se reflejan en un estructura muy relevante al interior del partido y un reconocimiento interno nato, Gladyz cuenta con estructuras, como cualquier político sea grande o chico, pero sus estructuras parecen menores: no nacen de una corriente histórica, sino de una candidatura en construcción desde el aparato público que sin duda alguna busca expandirse más allá del partido.
Posibles Escenarios
1. Morena y la encuesta.
Sería el escenario ideal para el partido. Morón y Gladyz aceptan reglas, se mide conocimiento, opinión positiva, competitividad y género. Si gana Morón, Gladyz podría negociar posición política. Si gana Gladyz, Morón tendría que ser contenido con espacios federales o control territorial.
2. Candidatura de unidad negociada.
Morena podría evitar fractura si desde la dirigencia nacional, el gobierno estatal y los grupos locales pactan una fórmula: candidatura para una facción y posiciones clave para la otra. Este escenario es probable si las encuestas salen cerradas o si la oposición crece.
3. Ruptura interna silenciosa.
Es el riesgo más fuerte. Si Morón siente imposición a favor de Gladyz, parte de su estructura podría operar con baja intensidad. Si Gladyz es desplazada, el grupo del gobierno estatal podría perder control de la sucesión. Morena podría ganar, pero con desgaste.
Desenlace
Aunque Morena sigue siendo la fuerza política con más poder en el estado, la disputa interna entre ambos grupos podría tornarse en uno de los factores más relevantes rumbo a 2027. Mientras Morón cuenta con bases políticas consolidadas, operadores regionales y una estructura construida durante años, Gladyz Butanda ha comenzado a ganar presencia pública respaldada por sectores del aparato gubernamental y actores cercanos al poder estatal.
La manera en que Morena logre administrar esta rivalidad podría definir no solamente quién encabezará la candidatura a la gubernatura, sino también el nivel de unidad o fractura con el que el partido llegará a una de las elecciones más importantes para el futuro político de Michoacán.


